Menos balas, más cultura

Como hace mucho no me pasaba, ayer estuve malísima del estómago. (Me ahorraré los detalles desagradables para dar paso a lo importante.) Lo bueno de quedarme en cama fue que me di un festín de Festival Cervantino via web y canal 22.


La comilona audiovisual de ayer, y las probaditas de otros días en las transmisiones nocturnas, me dejaron -además de unas ganas locas de irme para allá- un par de ideas en claro:



a) "Sólo el arte salva" (reinterpretación de los rótulos devocionales de la sabiduría camionera).

b) El arte latinoamericano está más vivo que nunca.


Me explico:

Como cada año, el cartel del FIC tiene la virtud de sacar a mucha gente de la inercia cotidiana para congregarla en torno a un espectáculo inteligente y diverso, ya sea en la explanada de la Alhóndiga o en el sillón de su casa. En serio, nada tenemos que envidiarle a otros festivales europeos, y que la edición 2010 sirva de muestra: además de los invitados internacionales, este año participarán 3 mil artistas mexicanos. A mi parecer, esta es una señal de que el FIC se encuentra en buen estado de salud, y que su modelo de promoción artística tiene mucho que aportar al resto del país.


El que año con año se utilicen recursos públicos y privados para producir y difundir este tipo de espectáculos, es un logro incuestionable digno de reconocomiento, ya que forma parte de círculo virtuoso de la cultura (aparentemente cada vez más pequeño).


Y aquí me pongo mi máscara de luchadora. Al contrario de lo que muchos políticos dicen, la cultura NO es un artículo de lujo al servicio de la élite. La historia de la humanidad ha demostrado que la educación artística es un arma muy poderosa que ejercita la inteligencia, la percepción, el pensamiento crítico y la sensibilidad; herramientas que alejan al individuo del abuso, la discriminación, la violencia y la injusticia.


No pierdo la esperanza de que el próximo gobierno (y los que sigan) tengan la sabiduría de invertir en educación y cultura. Después de lo que hemos vivido en los últimos cuatro años, creo que los ciudadanos debemos exigir, con nuestro voto, menos balas y más libros, menos violencia y más cultura, en todos los sentidos posibles.


Justo ayer, José Angel Gurría hablaba así en el noticiero de J. López Dóriga: "Educación, educación y educación debe ser la plataforma para el México del futuro". Estoy de acuerdo con él, pero me permito matizar su declaración con lo siguiente: la subeducación que da lugar a subempleados no incluye arte ni historia ni filosofía. Hay que educar para CREAR y tener un pensamiento AUTOSUFICIENTE, esa debe ser la plataforma.


Después de esta digresión, regreso con el FIC. Los artistas que han participado hasta ahora han demostrado una enorme capacidad de condensar tradición y vanguardia, pero también de despertar en la gente un asombro necesario. Nos han recordado que el arte es algo vivo, que un verdadero artista se encuentra atento, sensible a la realidad, y a través de su obra está dispuesto a interpelar al público de diversas formas.


He ahí la importancia de educar la percepción con obras tangibles, con experiencias reales. Y es que sólo así se pueden resistir los embates de un sistema de valores anestésicos, donde la comodidad de lo virtual priva incluso por encima de la experiencia vivencial.


Explorando en una serie de videos sobre la campaña de Nuestro México del Futuro, me encantó hallar el testimonio de Alma Rosa Jiménez, directora del Museo del Chopo. Esto es lo que ella imagina sobre el arte en el México del futuro. Me encantó su visión, la comparto y me da esperanzas. Si el arte funciona como un espejo de la sociedad futura, el que los creadores regresen a una expresión tangible y cercana, será el reflejo de un mundo más consciente, realista y solidario.





Los invito a que participen, imaginen conmigo el México del futuro y comiencen a hacerlo realidad.

Comentarios