Cambiando el mundo con un clic

Hasta hace poco, mis padres consideraban que escribir un blog y difundir sus contenidos a través de las redes sociales eran una especie de terapia ocupacional, un desahogo con tintes muy “poco serios” –profesionalmente hablando- que no iban a llevarme hacia a ninguna parte. Obviamente, cuando comencé a hacerlo en el 2006 yo no pensaba en eso, sólo necesitaba escribir y comunicarme como quien necesita respirar.

La perspectiva es muy distinta el día de hoy. No sólo mis padres han cambiado de parecer, también lo han hecho millones de personas, empresas, gobiernos y organizaciones en todo el mundo. Quien entra hoy al mundo de las redes sociales se encuentra con un panorama muy distinto al de hace cuatro años; las redes sociales, inmediatas, ubicuas y prácticamente irrestrictas, están cambiando nuestra perspectiva del mundo a muchos gigabytes por segundo.

Pero no sólo se trata de la velocidad, también de los contenidos y la manera en la que éstos reflejan realidades y pueden llegar a cambiarlas. Justo esta mañana (via twitter) leía la columna de Serigo Aguayo titulada “Cambio de aires”. En ella, el analista percibe las nuevas tecnologías como una forma de generar lectores más activos, lectores que “esperan precisiones, respuestas, posicionamientos. Rastrean historiales para hacer una evaluación permanente que es inmediatamente compartida con el resto de la comunidad virtual. Desde el año pasado he detectado una modificación en las exigencias. Además de crónicas bien documentadas sobre los errores y despropósitos del poderoso, piden respuestas al qué hacer frente al agotamiento de una élite política que arrastra al país hacia el precipicio”.

Hoy en día no hay quien menosprecie las posibilidades comunicativas de las redes sociales, porque ellas nos han dado un poder que antes solo estaba en manos de unos cuantos. Un tweet, un post, un status y un link pueden modificar la realidad de millones de personas en cuestión de minutos.

¿Quién hubiera pensado que con un clic y un comment se puede cambiar el mundo? ¿Uno no es ninguno? Bueno, pero si estos clics se multiplican exponencialmente hacia causas positivas (como los Causes de Facebook), es posible generar cambios a gran escala. Hay cientos de campañas humanitarias que viven gracias a la actividad de las redes sociales, y los famosos trends (tendencias) que generamos como usuarios están influyendo en la selección y en el enfoque de noticieros, negocios, decisiones políticas y, sobre todo, acciones de la sociedad civil.

Es posible hacer una revolución social a través de las nuevas tecnologías, esto sólo es el comienzo. Retomo las palabras de Sergio Aguayo al final de su artículo: “por entre los resquicios del desánimo está filtrándose tímidamente un cambio de aires”. Estoy convencida de que esta timidez puede convertirse en contundencia. He aquí un ejemplo. Quien quiera sumarse a través de twitter y facebook, puede estar seguro de que su propuesta llegará a los medios de comunicación y a las manos de los candidatos presidenciales del 2012.


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