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Cohabitación

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Para Gaby Damián, en respuesta a su post La Otra . Ilustración de Luis Olaya Gaby, El otro día que publicaste lo del talento en tu FB, recordé lo que siempre he dicho y que (no sé si lo inventé) decía la abuela: "Si tienes un talento entre las manos y no lo usas, se pudre y tú con él". Y al respecto quería dedicarte un post-poetry que escribí hace un tiempo, no sé si recuerdas, se llama Ella . Después de leer lo que escribiste hoy, mi intención toma más sentido. Ella Ahora la veo me vigila mientras escribo susurra al oído de mis amantes ordenándoles que se vayan Me escucha llorar y se defiende No son celos en eso habíamos quedado Que yo daría a luz antes de los 34 Pero así ¿cómo así? Quiere convencerme Vámonos de aquí -me abraza- solas como debe ser como siempre has querido Todavía no es tiempo no sé por qué Tampoco es miedo que no me pregunte esas cosas Estoy adherida a mi cuerpo y sus exigencias Si no me duele entonces de qué voy a escribir Ayer: se aparece y me lanza una ...

Cuatro semanas, cuatro encuentros

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Y aquí estoy, un mes después del último post. Instalada, adaptándome para lo que viene, haciendo que la distancia valga la pena. En el transcurso de estas cuatro semanas han ocurrido muchos encuentros afortunados. El primero: Carola y su departamento. Después de cuatro días de peregrinar de un barrio a otro de la ciudad de Santiago, en todas direcciones, varias veces en el sentido equivocado, llegando a suburbios muy lindos y a otros que se parecen a cualquier otro terregal de ciudad paracaidista, hallé a Carola, una chilena que bien podría ser oriunda de Nueva Italia, Michoacán -factor que definitivamente influyó en mi decisión de quedarme con ella. Originaria de la Patagonia, menudita, ojiverde, piel de cobre, generosa y muy ocurrente, buena para comer y mejor para compartir. Así es Carola. Y la casa, bueno, la casa es hermosa, tranquila, llena de luz y aire fresco. Por la tarde, desde varias ventanas puedo ver la cordillera mudar del bermellón al malva, y escuchar las campanadas de ...

Que valga la pena

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En dos días parto a Santiago de Chile. Me mudo, me voy dos años. Estoy hecha un costal de emociones que corren en todos sentidos. Miedo a lo desconocido, amor por lo deseado, incertidumbre, un enamoramiento impredecible por la vida que hoy tengo en México. Y muchas preguntas, dudas sobre mi capacidad para encontrar la pieza que me falta, y dar vida, ahora sí (cuántas veces he dicho "ahora sí"), a los fantasmas literarios que me persiguen. Los motivos que me llevan se han ido depurando en el transcurso de los últimos diez meses, cuando retomé el sueño que había dejado en el cajón, añejándose desde 2002, quizá depurándose también. La huída, el desasosiego, la soledad, la decepción por la situación del país, el enojo por la falta de libertad... Como hojas de alcachofa se fueron cayendo y me dejaron el corazón del sueño listo, servido en un plato de peltre blanco. Un motivo solamente, puro, hermoso, terrible, contundente. Voy a escribir -entre otras cosas, sobre la poesía que no ...

Operación exorcismo

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Hablé con la Pelirroja y me propuso que nos viéramos en el centro de la ciudad. Apenas mencionó el café Emir, yo dije no, "ese lugar me da algo, está lleno de… él y yo. No estoy preparada para volver”. Esperaba que la Peli me diera otras opciones, pero ocurrió lo contrario: “¡Con mayor razón tenemos que ir ahí! Te veo ahí a las 5:00. Y pobre de ti si no llegas”, advirtió. No sólo se trataba de los recuerdos que me traía el café Emir, era todo el itinerario: la estación del metro donde tantas veces nos despedimos, las escaleras donde discutimos, la calle donde me tomó por primera vez de la mano… Fue difícil enfrentar el camino desde el metro hacia el Emir. Entre los olores y los ruidos de la calle venían oleadas de besos, revueltas con reproches y discusiones. El señor de la tiendita y los meseros del café parecían reconocerme, pero no me ubicaban sola. Quizás por miedo o por reflejo, fui directamente a la barra y me senté en uno de los lugares desocupados. Me topé con mi cara ...

Surexposée

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Me he detenido a pensar en lo que ha ocurrido con la vida privada y, sobre todo, en el devenir de mi propia intimidad. Y es que hay días en los que no sé hacia dónde van mis palabras. Quizás sólo necesito recrear un mito fundacional para darle sentido al presente y al futuro de mi espacio. Escribo esto sentada en un reservorio, en un rincón que permanece a salvo del tránsito de la sobreexposición del yo en la que se ha convertido este lugar. Qué ironía: durante años había soñado con el día en que mi dedo señalara un punto en el mapa y yo dijera "aquí está mi casa". Y hoy, por fin, después de transformar temporalmente este sitio en el escenario de los ideales colectivos, me doy cuenta que esta es mi casa, y que no preciso de grandes construcciones o imposturas para habitarla. Desconozco si Paul Virilio imaginó que la ciudad sobreexpuesta de la que hablaba se nos iba a meter en el alma. Vuelvo a leer sus postulados sobre arquitectura y siento que describe los andamios de nuest...

Extrañas motivaciones

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No sé si lo logro, pero intento despejar telarañas propias y ajenas a través de ciertas reflexiones . Cuando encuentro supuestos lectores hombres que dejan comentarios furiosos (léase urraca asquerosa, mujer descarnada, manipuladora, prejuiciosa, calculadora, banal, etcétera), me siento motivada. Tal vez apreté algún botón en ellos, y con eso me basta, por ahora. Si no es eso, entonces tengo que seguir preparándome.

Contraindicaciones

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Foto: Couture Fashion Hágase la vida miserable, crea en la publicidad. Mire revistas de moda, pero no abuse, con quince minutos diarios es suficiente para hacer de su cuerpo un saco de mudas lamentaciones maquilladas de polvo blanco, justo ahí donde se adivinan el paso del tiempo y el insomnio. Tiña sus ideas de mechones rubio aspiracional número 32. Ande, contribuya con el sistema. No se comporte como feminista gorda peluda y malcogida, no sea una izquierdosa comunista de ideales trasnochados. (Ay, esas sectas que manipulan mentalidades...) Evítese la pena de ser señalada y tenga a bien enfundar su carne en alguna talla inventada por quien le cobra para hacerle sentir la sofisticada crueldad del racismo. Siga por la derecha, no cuestione, calladita se ve más bonita. Y sufra, sufra hasta que sea insoportable. Después, tome su cartera y corra al centro comercial. Nada mejor que aliviar la angustia con una sesión de consumo. Porque usted lo vale. Perdón, lo merece. Sí, usted que sigue ...

EL JARDÍN DE FRAU MENDEL

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Para J. P. Cantini El otoño llegó de golpe Ni cuenta nos dimos pero no hizo falta Adentro era el jardín soñado por Frau Mendel Una plaza sitiada por el olor del mango recién cortado y la jacaranda en traslluvia Un huerto esférico ajeno a toda latitud poblado por silabarios entrecruzados reptando hacia la copa rosácea de la ceiba en flor Llegó de golpe fingiendo ser la sudestada Intentaba sacudirnos las ganas de no amanecer para eludir la visión del horizonte ajado por el estigma del último día No nos dimos cuenta pero no hizo falta Dormíamos acogidos por la celosía del huerto onírico de Frau Mendel Entre sus guías se recombinaban las posibles improntas que nos harían coincidir ciento treinta y tres años después en este jardín de especies noraustrales y perennifolias donde vienen a refugiarse los amantes transitorios

AU CAFÉ DE LA FOI PERDUE

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Foto: James Coleman 1. A elegir Entrada fría Eco para esas ganas de morirse Primer tiempo Cercanía sucedanea á la metaphysique o Sangre trágica para sopear el morbo (sólo en temporada) Fuertes Extravío en espuma de frustración o Leyenda de amor en sofrito de intenciones (sugerencia del chef) Postres Petit fours: paliativos de la vida concreta o Deseo a punto de nieve con reducción de veleidades Maridaje sugerido Oblivion : fresco, vivaz, contundente Leggere : sobrio, auspicioso, mitigante 2. Traspaso He dejado de ser la vitrina de paso, el pretexto de los habituales buscando " La caricia del día ". Ya no me alimenta el roce ambiguo de un dedo distraído ni la bienvenida luminosa de unas piernas. Estoy agotada de beberme la soledad a sorbos de ojos cansados y absyntes. Cuelgo el letrero. Me voy. Se quedan las sillas ensayando posturas pornográficas en honor al Café de Nadie. Ya verá la pizarra mejores apetitos. 3. Próxima apertura Afuera es tiempo de...

INSTRUCCIONES PARA DECONSTRUIR UN AVE QUE VUELE

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Es decir, un pájaro. Tome cada una de sus letras Colóquelas bajo el filtro de un ventanal ámbar de preferencia al atardecer cuando la luz mortecina ejerce sus efectos degradantes sobre las formas Sacuda el plumaje de la R Despeje el acento de la A de toda intención tónica Permita que la luz diluya la superficialidad de su inicial La O perderá su gravedad hasta desvanecerse en un hálito imperceptible El sonido resultante exhalará un sortilegio que pronunciado repetidamente aleteará por sí solo arrobará los muros y abrirá de golpe cortinas y cerrojos Deje que la habitación se nuble con su presencia verdaderamente volátil desprovista de todo lastre lingüístico Cuando los sentidos ya sólo perciban aquel aleteo invisible guarde absoluto silencio y observe la esencia del vuelo sostenida por el viento: el espíritu en su devenir es sostenido por la doble vibración de un ángulo de 53º a los costados de un eje perpendicular