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El Vigilante

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Dentro de mi repertorio de sueños sobre el fin del mundo, el que sirve de anécdota a este cuento es uno de mis preferidos. Lo publiqué aquí en el blog el año pasado, pero en julio de este año lo quité para transformarlo en cuento y enviarlo a un concurso. No gané, así que lo traigo de vuelta, más crecidito, pero con la foto original.  El Vigilante C uando era adolescente solía soñar con el fin del mundo. La pesadilla ocurría en un momento semejante al atardecer. Yo aparecía a caballo, entre mis hermanos, empuñando estandartes y lanzando gritos de guerra en una llanura semidesértica. Detrás de nosotros cabalgaba un ejército de linajes aliados. No podía verlos pero percibía su fuerza empujándonos hacia el choque, escuchaba el galope de los caballos, el impacto de las armaduras. Al frente, sin atreverme a levantar la mirada a través del visillo del casco, intuía la horda enemiga: guerreros acéfalos montados en bestias, sometiendo el camino bajo sus patas. El sol teñí...

Pangéica I

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Mi cuerpo te ha llorado de muchas formas durante el desprendimiento, pero hoy no siente melancolía. Sabe que así tiene que ser y se alegra, nos alegramos genuinamente desde todos los reservorios de nuestra geografía porque a pesar de mi resistencia ocurrió lo que decretaste al tercer día. Sin darnos cuenta fuiste sembrando tu nombre en mi tierra de isla flotante. Hay playas bahías cumbres bautizadas con tu imaginario, hondonadas que se abrieron para ti cuando accediste a desarmarte. Hay paisajes cuya sonoridad autóctona abrazaste y aún vibran cuando alguien más las evoca en mi ausencia. Lo sé, puedo sentirlo. Porque me pasa lo mismo. En la bitácora tengo señalado el día que me enseñaste a sacar agua de las piedras y la vez que aprendiste a cocinar el verde. Luego nos poblamos hasta dejarnos colonizar la lengua por debajo, tanto que soñamos un mestizaje sin conflicto. Acordamos reescribir la historia mas reaparecieron tu credo y el mío y chocaron como naves en el aire. Nuest...

La encrucijada del aire

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Atl tlachinolli, el agua y lo quemado. Hay un silencio, una quietud muy extraña de esas que anuncian la diáspora.  El silencio de estos días. U na calma inútil de pueblo perdido en el corazón de la Sierra, u n hilo tenso que me traspasa reteniéndome a veinte centímetros del suelo. Sólo los pájaros pueden atravesar ese silencio sin reventarse. Pregunto quién puede vivir ahí. Entonces lo veo a él, flotando en la encrucijada del aire, desafiando a las nubes sin saberlo. Veo e se gesto suyo mirándose hacia adentro, donde vuelan el queltehue y la quimera, el salto impredecible del pensamiento. Escucho su voz que pronuncia  la U de mi nombre  con una gravedad hasta ayer desconocida . Y sus ojos, que a veces me dejan pasar al otro lado del mecanismo, sólo a veces, para descubrirlo niño lidiando con los demonios de un invernadero habitado por las plantas mecánicas que inventó para que le cuenten sus sueños y él los convierta en palabra. La visita es corta. Uno debe ent...

Ese olor a fiestaspatrias que me revuelve el estómago

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A partir de hoy y durante los próximos veinte días, con el pretexto de las fiestas patrias, comienza en Chile la temporada del "asado".  Esa bonita institución sudamericana que enmarca la celebración de [inserte la ocasión de su preferencia, por ejemplo: un cumpleaños] en torno al consumo excesivo de carne asada, toma en estos días dimensiones insoportables.  Mientras tanto, en un despliegue tan silencioso como espectacular, la naturaleza renace con viento fresco, lluvia de pétalos de ciruelo, magnolias, aromos, hierbitas tenaces en las grietas del pavimento y esferas de hojas a punto de reventar en los tallos. Curiosamente, este despertar en la naturaleza produce en los santiaguinos un aluvión de alergias, y en las farmacias, el repunte en la venta de antihistamínicos. Ya, en serio. En un país donde la patria está entre paréntesis, la celebración de la independencia es un mero pretexto. A mi parecer, lo que la gente festeja es la alegría de haber superado el invie...

Agua para volver

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sus dedos me tocan con tanta precisión que me duele   cuento los días para que ocurra    ara mi espalda con la lengua incrustándome semillas de grafito  apenas siento comezón y corro al espejo   hoy me germinó un Nazca con forma de tiburón  le pedí a la primavera que me trajera un par de alas si aprendía a ser libre  pensé que sentiría miedo al ver la nada de sus ojos o el filo de sus dientes pero no  hasta hoy entendí por qué la decisión crea la libertad y no al revés  porque todavía me acuerdo cuando quise domesticar al deseo   con razón elegí el agua para volver  pero esta vez no dejaré que se me enquisten las ganas en el vientre  tengo que fluir para ya no llegar tarde a mi propia vida esta vez no voy a ahogarme en el reflejo  estoy dispuesta a cambiar las alas por un juego de aletas

Mi reloj no lo atrasa nadie

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Robaron urnas, compraron votos, mataron gente, se coludieron con los medios y las encuestadoras, descalificaron a quienes los pusieron en evidencia, hay pruebas de que el IFE no está contando bien los votos... Parece democracia pero es dictadura, es un gobierno que llega al poder a través de la violencia y pretende mantenerse en él con la misma violencia, real y simbólica. Eso sólo significa que los mexicanos vamos a tener que hacer JUNTOS lo que no hemos querido hacer en décadas: CONCIENCIA. Dejar de trabajar "desde nuestra trinchera" –la resignación clasemediera por excelencia– para hacer una trinchera común. A contracorriente, en condiciones adversas, pero necesitamos aprender a organizarnos, a amarnos y a DEFENDERNOS, como individuos y como comunidad. Abandonemos nuestra zona de confort, apoyemos a quienes han tenido el tino de organizarse en vez de descalificarlos al señalar que no son  "limpias"; ese pensamiento de "pulcritud" es el q...

– estertores –

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    y ella decía escribo y rompo pero yo digo rompo y escribo y vuelvo a romper para tratar de escribirme en estos días que ando persiguiéndome pero no me alcanzo ni con la revelación recibida anoche después de pedirle a eso que ya no sé si se llama dios vida fortuna o simplemente el universo que me muestre un espejo que no se vaya después de tomarme como   –     beber una botella de vino yo sola en viernes por la noche mientras otros socializan no es como masturbarse de vez en cuando porque los expertos lo recomiendan al ser un hábito sano y deseable para la salud femenina whatever that means y menos si el hombro izquierdo se alza durante el invierno como un grito de cariño y una trata que no se note el instinto de caracola haciendo estiramientos de normalidad calixtécnica para mujeres adultas plenas de lucidez       –     un pedazo de paraíso robado a la convención de la fidelidad que nos precede más allá de las cuestion...

Máquina de encuentros

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(PLAY) Mi música es máquina del espacio-tiempo. Al escucharla soy la que soy en las otras vidas que estoy viviendo en el aquí y ahora del universo mœbius. Los sonidos me transportan, habito con mis otras yos mientras dura la melodía. Simultáneamente, las otras yos viajan a la cápsula de encuentros maravillosos que crea la música. Las que soy, las que en la línea del tiempo humano he sido y seré, nos unimos en una esfera de sonido. Y somos, bailamos, nuestras sustancias se confunden y renacemos sin morir. Hasta que el silencio nos lleva de regreso. Yo pongo STOP (a veces replay ). Ellas –o tal vez ellos– despiertan de un sueño, salen de un estanque, bajan de un ave o del suspiro que sigue al éxtasis. Sé que es así porque mi pecho revienta pidiéndome que no se termine el milagro, porque el viaje no ocurre en la memoria de las palabras o de la razón. El viaje sucede en mi cuerpo.

Parabienes desde el Sur

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Foto Gabriel Morales I Me comí la ensalada y el jugo de manzana por pura disciplina, porque con el estómago vacío no podría escribir esto que crece como neblina dentro del pecho y no me deja respirar. Hoy se casa Álvaro, uno de los hombres a los que más he querido en mi vida, uno de los mejores amigos que alguien pueda tener. El Tom Sawyer de mi Huckleberry Finn. Hace tres años que no sé nada de él, pero lo quiero igual que la última vez que nos vimos. Porque la amistad no sabe de cronologías; cuando dos amigos se separan, lo que sienten queda suspendido dentro de una esfera en el kayros . Y si vuelven a estar juntos, la esfera se abre y reanudan la vida con la emoción de la última vez. ¿Qué emoción sería la suya que no quiso volver a saber de mí? Acaso no había una, sino dos esferas, y en ellas cada quien guardó distintas sustancias amorosas. Lo llamé, le escribí varios correos, pero nunca respondió. Insistí una, dos, tres veces. Nada. Lo intenté ...

La abuela Olga

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Olga Orozco y Alejandra Pizarnik Estoy empezando a estudiar la obra de Olga Orozco. No la conocía. Curioso –lo digo con ironía– que ninguno de mis maestros la hubiera nombrado antes. Ahora que fui a Buenos Aires me la encontré de frente en una librería, me miraba desde la portada de  Poesía completa , publicada por Adriana Hidalgo editora. La leí un buen rato y nos amigamos de a poco, porque las dos somos desconfiadas al principio. Pasada la mutua prueba, nos reímos y me la traje para que habitara con las demás abuelas de mi voz.  Olga es quizás la más misteriosa de todas, la más filosófica y hermética –de Hermes. Es de esas abuelas que todo el tiempo te habla en profecías y te deja pensando semanas en el revés de todo lo que existe.  Ignoro a qué olía, pero imagino que había algo de nuez y lavanda en su piel. Eso me revela su voz que, dicen, era áspera, profunda.  Algo se me tuerce por dentro cuando los críticos y reseñistas haraganes insisten en llamarla ...