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Mostrando las entradas de enero, 2009

SU CANCIÓN

Para el que fue mi persona: "Meu melhor amigo e o meu amor"

Un día la guitarra se fue a la covacha, se quedó empolvada junto a las cajas donde guardaba las cartas de otros tiempos y los cuadernos de viaje. Supongo que fue el mismo día en que él dejó de sonreír al mirarme.

Yo tocaba la guitarra hace cuatro años, cuando ni siquiera nos preguntábamos si íbamos bien o mal. Él me ayudaba a bajar las pisadas de internet para que yo practicara en las noches después de cenar juntos. A él le gustaba mirarme: sonreía cuando yo sacaba la lengua del esfuerzo porque no encontraba el tono, corría por la cámara y me tomaba una foto. Al cabo de unos días, como los simios que aprenden trucos en el balancín, ya era capaz de tocar una canción para él, para mi persona. Velha infanca, así se llama su canción. Pienso en nosotros (qué digo pienso, siento), cuando nada iba bien, nada de eso que hoy va tan bien que parece importante -el trabajo, el dinero-. Porque nada iba bien, excepto nosotros en mi…

COINCIDENCIA

Imagen
Foto: Robert Doisneau

"A nuestra edad y todavía con sueños de blanco", dijiste pronunciando bien NUESTRA edad. Pero los años transcurren dentro de los pulmones, en los surcos de la risa y las citas al doctor. O simplemente, ocurren. Y nosotros, quietos, esperando el gran día de las coincidencias, el momento en que pierdas el miedo y ya no importe si tu madre o si pagamos esas deudas que no son de dinero. A nuestra edad, la gran coincidencia es que estamos solos. Yo sonrío, a veces. Tú... tú sigues teniendo miedo.