ANIVERSARIO

Este blog cumple dos años y no sé cómo se celebran los aniversarios de un blog. Lo único que se me ocurrió es leerlo y hacer una lista de sus transfiguraciones:

Un arma contra la llaneza impertinente del mundo.

Una tregua para banalizar, porque el oficio del hermeneuta es agobiante aun en silencio.

Un puente delirio para la noctámbula que camina descalza en la oscuridad y vuelve a la cama con el cabello envuelto en las luciérnagas de otros delirios.

Un frente a frente para asumir que soy una mirada que habla, una de tantas en la blogósfera.

Una realidad paralela: me pasan cosas y se vuelven poesía adentro de mi, en algún órgano sin nombre cuyas terminales –dicen los que saben- se hallan entre las uñas de los dedos del pie, el hipotálamo y la punta de la nariz.

Un péndulo, el pulso de mis extremos, de la candidez a la desilusión, de la amargura a la fascinación.

Una aproximación a la belleza, y sólo eso, un contemplarla detrás del cristal.

Una compañía para las noches de vuelo sin paracaídas.

Una posibilidad, nada permanece estático, ni siquiera esta idea mientras termino de escribirla.

Un barco para no hundirme en este mar que nadie ha sido capaz de contener.

Un lugar común.

Un artificio.

Algo, algo mío.

Comentarios

¡Felicidades!

Me gusta pensar que uno hace suyos los lugares que visita. Éste para mí ya es entrañable (¿cómo deschotear esa hermosa palabra?)

Abrazos, abrazos.
Deschotearibum! Palabra que aparece en dixionario mahico de Parry Hotter, un cuate de la Bondojo que desentraño amablemente.
¿Crees que dé resultado?