UN SEGUNDO


Foto: Memo Vázquez

Esta tarde, tumbada en el sillón, esperando que la noche entrara de una vez por la ventana, me descubrí hecha un ovillo, un costalito de huesos y órganos... tan fatigada, tan pequeña y vulnerable... tan en el presente. Me duró un segundo el asombro. Luego me puse a pensar en el tango, en el sonido de los zapatos de los bailarines, en el cúmulo de tiempo que puede caber entre mis canas y la punta de mis pies. Dos latidos. La duración de los segundos debería ser... ¿Quién decidió cuánto dura un segundo?

Comentarios

Iván Barr dijo…
Interesante reflexión...

A veces creo que los segundos no existen (es decir, esa fracción aleatoria del Tiempo). Si sólo guiásemos nuestro desarrollo, en base a las emociones, todo sería más vívido, (o mórbido), y sobre todo, más intenso.

Saludos!