VEGETARIANA Y PROSAICA

Para Gabo en su cumpleaños



A escasos días de haber cumplido los 31 me dio una crisis infame de gastritis y terminé en el consultorio del doctor Heianna, mejor conocido como Te-shito, un japonés idéntico al señor Miyagui. Me sentó en una silla y me pasó por el tórax y el abdomen unos aparatos sabiamente descritos por mi madre como "la pistola del cabello" y "el aparato posicionador". Ya recostada me clavó las agujas en la panza. Quince minutos después me entregó el kit: un litro del famoso tónico de Okinawa, una bolsita con un té rarísimo que al hervir se pone de este color, un papel donde se describe lo que puedo comer y lo que no, es decir, tengo prohibido comer la carne o derivados de cualquier organismo que se haya desplazado de un lugar a otro por voluntad propia. Además me dio dos cápsulas distintas. Las que se toman por la mañana son de Jalea Real. Las de la noche están hechas con un compuesto pulverizado color mostaza y se llaman "Prosa". Vaya, me dije, el doctor Te-shito sí sabe lo que un escritor necesita en tiempos de austeridad económica y falta de motivación emocional. ¿No hay carne? Mastique prosa. ¿No hay queso? Derrita prosa. ¿No hay amor? Destile prosa. ¿No hay dinero? Escriba prosa porque eso de ser poeta -ya se sabe- no deja para vivir.

Comentarios

Ceteris Paribus dijo…
Los poetas como tú nos regalan pedacitos de vida en cada palabra que escriben.
¿Xq no escribes prosa para tí y dejas que la vida te entre por los ojos?
Eso, voy a comerme el mundo por los ojos. ¿Te imaginas? Qué tal unos ojos color caleidoscopio.. a que sí. TQ
Benjuí dijo…
¿Algún motivo por el que no fuiste a un médico tradicional?...
Juan dijo…
Dios, la poesía es palabra de amor derretida en tiempos emocionales que se miden en grados "sensius". Cada letra tuya, escribas como quieras escribir, es poesía. El amor... ese se derrama por cada caracter.