EL MUNDO SEGÚN MONSANTO
Cambié mis hábitos alimenticios el año pasado, cuando tuve una crisis de gastritis que me tiró tres días en la cama. Fui con un doctor japonés y me mandó una dieta de desintoxicación que duraría un mes: comida vegetariana, con opción a comer moderadamente pescado, huevo y derivados lácteos dos veces por semana. También me dio unas cápsulas de sábila y un té color púrpura. Cuando terminé el tratamiento me sentí muy bien, y a partir de entonces ya no como carne ni pollo, sólo pescado una vez por semana, prefiero la leche de soya a la de vaca, evito comer huevo y cualquier alimento altamente industrializado. ¿Orgánicos? Sí, si se puede, mejor. No faltan detractores que "argumentan" que esta forma de alimentarse es una payasada, una mariconería, una moda tan superficial y pasajera como todas. "No puedes vivir así, limitas muchísimo tus opciones." Por evitar la confrontación, no les digo ni sí ni no. Mejor les cuento que descubrí posibilidades y combinaciones delicios...