SIN EL TAPIZ VERDE


Sería tiempo de irse
desempolvar el móvil de papel en el que llegué y abandonar la isla
Tenía razones para quedarme
estaban en conserva por si la carestía
Pero abro la tapa y me golpea el olor de una pregunta rancia
Voy a la noche y salgo de ella con la misma tonada
de dónde la fuerza
de dónde la humildad
de dónde

La isla se parece a la del primer día
era una tierra prometedora y refulgente con mi nombre escrito en la orilla
tan construída sobre hojuelas de buena educación
de buena casa y buena estrella
Era mi lugar y casi logré resguardarlo
Pero rompí el ciclo y las ventanas
quebré el sentido
y sí
se parece al de hace seis años pero sin el tapiz verde
Le dicen desolación a esto de caminar entre tolvaneras de trabajo para no morirse de ausencia
Le dicen saqueo cuando uno se dilapida hasta el límite del agotamiento

De dónde la fuerza para volver a encontrar el eje del mundo cuando todo está ocupado
Cómo reinventar a los dioses y a las palabras
esas que sólo sirven para hablar con ellos
no de ellos
De dónde la humildad para hablar y no tejer ataduras
aprender a orar ya sin el ruido del deber
rezar como quien baila el día entero adentro de un estanque
ser la vibración en el iris de un pez que mira un rayo de luz atravesando lo profundo
De dónde
si mi cuerpo sólo sabe vivir en este espacio

Comentarios

ursula dijo…
Pues justamente así, Luza, bailando - junto con los dioses o para ellos, o siendo tú ellos mismos.

Si tu cuerpo necesita otro espacio, otro cuerpo, dáselo. Las danzas ancestrales son una forma, tal vez sea mejor llenar las horas de ellas y escapar de las ausencias. Búscalas, aquí hay muchos cursos (danza hindú, árabe, tai chi, flamenco incluso para la catársis, busca las que no sean sólo movimiento sino también espíritu).

Un gran abrazo.
ursula dijo…
Pues justamente así, Luza, bailando - junto con los dioses o para ellos, o siendo tú ellos mismos.

Si tu cuerpo necesita otro espacio, otro cuerpo, dáselo. Las danzas ancestrales son una forma, tal vez sea mejor llenar las horas de ellas y escapar de las ausencias. Búscalas, aquí hay muchos cursos (danza hindú, árabe, tai chi, flamenco incluso para la catársis, busca las que no sean sólo movimiento sino también espíritu).

Un gran abrazo.
Sí, bailar para sanar desde la raíz. Gracias por tus palabras cálidas, tan hechas de abrazos y luciérnagas.
=) La catarsis, por ahí comenzaré. Y luego a donde diga el corazón.

Abrazos de gengibre y lichi.
esteban gabriel dijo…
El jengibre siempre hace visibles los pensamientos, hasta palpables –dice un tratado chino perdido en la habitación de una amiga. Ese descenso, ese descenso y bailar como en un estanque. A veces, de lo poco que he leído, no sé si te domina una exacta imagen bien pensada o un abrupto cambio de paisaje porque ni lo imaginabas. Me gusta que el arrebato no pase por tal y que el cálculo también se encuentre arrebato. Creo que en tu escritura ese efecto es algo así como una buena intrusa.
ursula dijo…
Ah, qué ricos abrazos! Habrá que probar esa combinación.

Deseo que encuentres mucha sanación en eso, y que después puedas proyectarlo a otras cosas.

Más abrazos Luza!
Jorge Ampuero dijo…
Creo que a veces es bueno orar, aún a pesar de este cuerpo y de esta carne.

Saludos...
''Le dicen desolación a esto de caminar entre tolvaneras de trabajo para no morirse de ausencia
Le dicen saqueo cuando uno se dilapida hasta el límite del agotamiento''

Me encantó! Excelente trabajo! Muy buen escrito!

Saludos


Oriette D'Angelo

http://oriettednglo.blogspot.com